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Ánodos de magnesio y su aplicación en tuberías

Generalmente y como hemos avanzado en otras entradas, los ánodos de magnesio son elementos que se utilizan para proteger estructuras metálicas susceptibles de desgaste por encontrarse instaladas en contacto permanente con la humedad y el agua. Un buen ejemplo son los termos eléctricos, en los que se introducen varillas de magnesio para alargar su vida útil

No obstante, en esta ocasión vamos a centrarnos en la aplicación de los ánodos de sacrificio fabricados con magnesio en tuberías. ¿Cómo funcionan y qué tipos son los más adecuados? Te lo contamos en las siguientes líneas. 

Ánodos de magnesio ensacados: el elemento ideal para proteger estructuras enterradas

En el universo de los ánodos galvánicos, el magnesio es un material que además de utilizarse en calderas o calentadores de agua, se emplea como complemento anticorrosivo en depósitos de agua, tuberías y otros tubos subterráneos. En este sentido, los ánodos de magnesio ensacados son el formato ideal para ser enterrados. ¿Cuáles son sus aplicaciones más comunes? 

¿Cómo se instalan los ánodos de magnesio enterrados?

Los ánodos de magnesio normalmente se instalan a un metro de profundidad y en posición horizontal, y a metro y medio de distancia de la estructura a proteger. Para que empiecen a actuar antes de ser enterrados, deben humedecerse. 

En cuanto a su disposición, el ánodo puede ir conectado directamente a la tubería por medio de soldadura a una teja de acero (algunos ánodos la incluyen en el propio dispositivo protector) o a una  caja de toma de potencial al cable que está soldado a la tubería.

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